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¿Cuánto puedo ahorrar cambiando mi tarifa?


Todos tenemos algún familiar, amigo o conocido al que le hemos escuchado decir recientemente que quiere dejar su antigua tarifa eléctrica para pasarse a la tarifa nocturna o al menos tiene esa intención, pero…

¿A qué se refiere exactamente?

Existen varias tarifas eléctricas en el mercado, pero la gran mayoría de los hogares funcionan, bien con la 2.0 A (sin discriminación horaria), o bien con la tarifa 2.0 DHA (con discriminación horaria). La principal diferencia que existe entre ellas es la tarifa de acceso, es decir, mientras que en la primera ésta se mantiene constante las 24 horas del día, en la segunda se divide en dos periodos distintos que comprenden desde las 12h del mediodía hasta las 22h de la noche uno (periodo punta), y de 22h de la noche a las 12h del mediodía el otro (periodo valle) en horario de invierno. Durante el horario de verano, los periodos de facturación sufren un pequeño cambio, siendo válidos desde las 13h del mediodía a las 23h de la noche (punta) y desde las 23h hasta las 13h del día siguiente (valle). El cambio de horario de verano a invierno o viceversa se produce al mismo tiempo que el cambio horario típico de marzo y octubre.

Entonces… ¿Por qué motivo se dividen las horas del día en dos periodos de facturación?

La respuesta está en que el precio que se paga por la energía eléctrica en el periodo valle es mucho menor que el propio del periodo punta, tratando de fomentar el consumo en las horas en las que tradicionalmente dicho consumo es menor y, por lo tanto, la tarifa también.

De esta forma, la tarifa 2.0 con discriminación horaria se puede convertir en una gran oportunidad de ahorro económico para la mayoría de los hogares dado que a partir de que se produzca un 30% de su consumo diario en el periodo valle (por la noche y parte de la mañana) ya se puede percibir el ahorro. Este factor aún cobra más importancia si cabe, si tenemos en cuenta que la mayoría de las casas basan su consumo de media un 50% en periodo valle, por lo que sin cambiar sus hábitos de consumo, el cambio de tarifa se traduciría automáticamente en ahorros de entre un 10 y un 15%. Llegando incluso a alcanzar valores de entre un 20 y un 30% modificando las pautas de consumo de los habitantes de la vivienda.

Realizando un estudio de la conducta y hábitos de consumo energético del hogar, se puede determinar de forma precisa cuál sería el alcance del ahorro conociendo exactamente los porcentajes de los que hemos hablado anteriormente, así como pautas o comportamientos que faciliten el incremento del mismo.

comlallum – robert frau

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