• Robert Frau Vives

Aislamiento parte 1: las ventanas.


Todos sabemos que el aislamiento térmico de un domicilio o negocio es imprescindible para mantener las condiciones de confort interiores y reducir al máximo las necesidades energéticas, tanto de calefacción como de refrigeración en épocas estivales.

Dentro de los elementos aislantes que nos podemos encontrar en un inmueble o nave vamos a tratar uno de los más importantes: las ventanas.

A la hora de escoger entre todos los modelos, materiales, características que nos ofrece el mercado, tenemos que alcanzar un equilibrio óptimo entre la inversión que vamos a hacer y el ahorro energético en que se traducirá, es decir, tenemos que valorar los siguientes puntos:

1. Transmitancia térmica (U): flujo de energía a través de la ventana desde el lado caliente al lado frío. Interesa alcanzar un valor de ‘U’ lo más bajo posible.

2. Tipo de acristalamiento: monolíticos o doble cristal. Totalmente recomendable el segundo caso, prestando especial atención al grosor de la cámara interior.

3. Factor solar del acristalamiento (g): muestra si un vidrio permite una mayor o menor transmisión de la radiación solar al interior, cuanto mayor es la ‘g’ más cantidad de rayos atraviesan el cristal. En cuanto a este factor, su valor óptimo depende de la zona donde se ubique la ventana y la finalidad de la misma.

4. Rotura del puente térmico: el puente térmico es una zona del marco en la que se produce una gran pérdida de energía y su ruptura implica intercalar un mal conductor en esta zona reduciendo significativamente la transferencia de calor. Tenemos que optar por un modelo que cumpla esta característica.

5. Permeabilidad al aire: evita filtraciones de aire entre las dos zonas que separa, se clasifica en una escala de 0 a 4, siendo 4 la más estanca y eficiente.

6. Zona climática: en función de la ubicación geográfica de la vivienda se encontrará en una zona climática u otra. Si acudimos al CTE (Código Técnico de la Edificación) podemos encontrar los valores recomendables de los parámetros anteriores y la calificación óptima de la ventana para nuestra zona.

Todas estas características las podemos encontrar en la ficha técnica de la ventana o en la etiqueta energética de la misma, pudiendo reducir en un 50% las pérdidas energéticas, lo que se traduce en un ahorro aproximado del 20% en el gasto energético eléctrico o de gas.

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