• Robert Frau Vives

¿Calefacción eléctrica o de gas?


Al estar atravesando una de las peores olas de frío que se recuerdan en los últimos años, la calefacción de nuestros hogares o negocios es fundamental para conseguir las condiciones de confort necesarias para desarrollar nuestra vida o trabajo y por lo tanto, uno de los elementos que mayor gasto energético realiza. Llegados a este punto nos preguntamos:

¿Qué tecnología es la más económica o la que presenta una mayor eficiencia?

En cuanto al precio de la energía, actualmente el gas natural es el que presenta unos precios más competitivos en el mercado, entre unos 0,04 y 0,06 €/kWh según el volumen de consumo que tengamos y la comercializadora que elijamos. En el mercado regulado las tarifas domésticas se dividen principalmente entre dos tipos: la tarifa 3.1, para consumos anuales menores o iguales a 5.000 kWh, es decir, el que puede tener un calentador de agua o una cocina de gas, y la tarifa 3.2, para aquellos consumos mayores de 5.000 kWh y menores de 50.000 kWh, como el caso de la calefacción. En cambio, la electricidad presenta unos precios más altos y variables que pueden oscilar entre los 0,06 y los 0,14 €/kWh en función de la hora en que se consuma la energía si contamos con una tarifa con discriminación horaria. Por último, los gases licuados del petróleo, principalmente el butano y el propano son las otras fuentes de energía que podemos utilizar para alimentar nuestros sistemas de calefacción. En el caso del gas butano su venta se realiza de forma embotellada y tiene un precio alrededor de los 0,08 €/kWh, mientras que el propano tiene la posibilidad de venta embotellado o a granel en tanques y un precio que puede oscilar entre los 0,08 y los 0,14 €/kWh.

En cuanto a la eficiencia energética de las distintas tecnologías, si partimos de la base de que el gas natural es la fuente de energía más barata del mercado, las calderas de condensación que funcionan con este elemento son las más eficientes del mercado ya que consiguen unas temperaturas de llama más bajas y condensan los humos de salida de forma que reducen las pérdidas de calor. Si acompañamos la caldera con una serie de radiadores de agua o instalamos suelo radiante para distribuir el calor por todo el habitáculo, conseguiremos un sistema de calefacción realmente económico y confortable.

En el caso de que no tengamos suministro de gas natural y nuestra calefacción sea eléctrica, el sistema más empleado es la bomba de calor que nos permite disponer de refrigeración en verano y de calefacción en invierno siendo también un sistema eficiente.

robert frau - comlallum

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